|
Guadalupe Angeles
Argentina
Cuando frente al espejo...
Cuando frente al espejo corrían las horas
Y mirar el cielo raso escuchándote era el paraíso
Era entonces que éramos amantes
Tu voz hablando de la sirena y los borrachos
Yo con los ojos cerrados mirando el mar a mediodía
Ese mar y sus caracolas que se abrieron como flores en tu casa
Era entonces que aprendí a amarte
Y supe de la tristeza profunda de tu poesía
Te nombré el primer hombre en mi vida
Y padecí la ausencia de tus caricias
Mis manos fueron las tuyas en lo más hondo de mi cuerpo
Tomé el nombre de tu verdadera amante y tu apellido
Escribí aquellos primeros versos porque tu voz de mar los murmuraba
Fue mi oído tu caracola, el aliento de tu palabra me penetró
Hice de la música y tu verso mi credo
La delicia de tus besos no sentidos me abrumaba
Cada tarde oscura te soñé
Lágrimas humedecieron esas tardes
Tardes sin ti pero contigo con tu voz y tus palabras
Supe de tu muerte :
que entraron los soldados en tu casa
y el sol no se ocultó, quise haber estado
Tomado un arma e impedir que te llevaran.
Hoy, otra vez, en lo más oculto de mi cuerpo dueles
Tu saliva no humedeció mis labios
Pero tus palabras como tibia piel me cubrieron
No diré jamás “Farewel”
Moriré con las huellas que tus versos dejaran en mi cuerpo
Quizá diciendo:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”
|